Diario Popular

Ante el inicio de una nueva etapa

26 de Enero de 2014

Columna de opinión publicada hoy en Diario Popular

La política de flotación administrada del tipo de cambio que viene desempeñando el Gobierno desde 2003, ha respondido a la necesidad de gestionar un bien escaso como es el dólar, con el objetivo de mantener la competitividad de la economía sin extraerla del salario y mejorando progresivamente los niveles empleo.

A partir de 2011, año en que se inicia el segundo mandato de nuestra Presidenta, las presiones sobre el sector externo se agudizaron, signado por un mayor déficit energético, un intercambio desequilibrado con Brasil y voluminosos vencimientos de deuda pública que, recordemos, no fue contraída por este Gobierno-.

Para superar estos desbalances, estableció un orden de prioridades en la asignación de las divisas que ingresaban en el país genuinamente por nuestras ventas al mundo, conforme a las necesidades de importación de insumos y maquinarias, a fin de que la economía mantuviera un nivel de producción compatible con una baja tasa de desempleo, garantizando también los pagos de nuestros servicios de deuda.

Así fue como, se estableció un esquema de restricción a la capacidad de comprar dólares para atesoramiento, donde las grandes empresas también vieron limitada su capacidad de dolarizar las ganancias realizadas en nuestro país para posteriormente girarlas a sus casas matrices emplazadas en el exterior.

De este modo, el Gobierno sostuvo su principal objetivo: resguardar los salarios, las jubilaciones y las políticas de ingresos para los sectores sociales más desprotegidos.

Recordemos que siempre que hubo escasez de divisas en este país, primero se deterioró el salario y luego se perjudicó el empleo, y eso fue lo que se evitó durante este tiempo.

En esta nueva etapa que se inicia, el Gobierno busca un nuevo nivel de competitividad de la economía argentina, y por lo tanto, la posibilidad de seguir creciendo. Por lo mismo, avanza también en la resolución de las dificultades del frente externo, a fin de dotarlo de mayor solvencia y solidez. \' Todo lo anterior, sin descuidar las políticas de protección del mercado interno y el salario: las retenciones, la regulación del abastecimiento del mercado interno de trigo, el acuerdo de precios para garantizar la cobertura de la canasta básica de alimentos, la negociación colectiva de salarios, la movilidad previsional y las políticas de ingresos, entre otras, cumplen con ese objetivo.