Los televisores de Bergman son 4D

08 de Septiembre de 2017

El Gobierno Nacional sostiene un rumbo de apertura de la economía, tanto para el ingreso de productos importados como de capitales para la especulación financiera. Con una tasa de interés en títulos del Banco Central (BCRA) del 27% difícilmente pueda pensarse en inversiones productivas.

Ahora bien, una política de fronteras económicas abiertas en un mundo que se cierra sólo puede llevar a una crisis de empleo y del equilibrio del sector externo. Si Argentina está obligada a importar chanchos, pero no puede vender su producción de biodiesel al exterior, sólo se puede traducir en pérdida de puestos de trabajo en la industria porcina y de combustibles. Y, a la vez, en un agudo desequilibrio de nuestro intercambio con el mundo. Ello explica que la tasa de desempleo abierto sea la más elevada de los últimos once años y el déficit de la balanza comercial el mayor de los pasados veintitrés.

La doble “D”, Desempleo + Déficit externo, tiende a agregar, con el tiempo, una tercera “D”, Devaluación, que ocurre cuando la economía se frena y el desequilibrio no se puede financiar. Hasta ahora el Gobierno ha conseguido los U$S 32.000 millones anuales que necesita un experimento como el que ha encarado, lo que agrega la cuarta “D” de los televisores de Bergman: la Deuda externa.

La pregunta es hasta cuándo puede seguir endeudando al Estado, un modelo que no crece ni recibe inversiones. La respuesta es: por poco tiempo. Por ello apresura el tránsito electoral para encarar después de octubre las correcciones de los desequilibrios que ha creado, por la vía de un ajuste puro y duro. Los “mercados” -léase agentes económicos poderosos-, se muestran expectantes, pero por las dudas no le permitieron al BCRA bajar la tasa de interés y el dólar se estabilizó en un nivel cercano a los 18 pesos. Esperan la acumulación de poder político que le quede al Gobierno como saldo de los comicios.

En un mundo proteccionista y en guerra comercial, donde la disputa está centrada en los puestos de trabajo que cada nación gane o pierda en cada conflicto, un planeta en el que Estados Unidos ha abandonado su política de tratados de libre comercio y Gran Bretaña ultima los detalles para salir de la Unión Europea, Argentina abre sus puertas al ingreso de mercaderías y capitales financieros, con un entusiasmo temerario por parte de los funcionarios del Gobierno. El símbolo de esta política es Sergio Bergman, que, asumido como un consumidor global, trae de Chile televisores gigantes, sin importar el destino de los trabajadores de la industria electrónica.