Soy Roberto Feletti, secretario de Economía y Hacienda del municipio de La Matanza desde el 10 de diciembre de 2015.

Si me pedís que me defina, te diría que soy, ante todo, un porteño. Nací en Buenos Aires y viví siempre en la Ciudad. Crecí, estudié y desarrollé casi toda mi actividad profesional en ella. Cada uno de los momentos de mi vida está relacionado con algún lugar de Buenos Aires.

 

Crecí en un hogar de clase media baja. Soy hijo único, de un comerciante y un ama de casa, que me inculcaron muy fuertemente el valor de la educación. Me formé en el sistema público, tanto en la escuela como en la universidad. Hice el secundario la Escuela Superior de Comercio Carlos Pellegrini y soy contador público, egresado de la Universidad de Buenos Aires (UBA).

 

En 1977 ingresé a cursar la carrera y egresé en 1982. Luego, durante los años 1983 y 1984, realicé un posgrado en Administración Financiera, en esa misma casa de estudios.

 

A nivel profesional, entre 1991 y 1997 ejercí el puesto de coordinador del Área de Estudios Económicos del Instituto de Estudios sobre Estado y Participación (IDEP) de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE). Además, durante ese mismo período, me desempeñé como Asesor en temas de finanzas públicas provinciales, también en ATE.

En 1997 trabajé en Comisión en el Senado de la Nación, adscripto al despacho de la entonces Senadora Cristina Fernández de Kirchner.

 

También fui director del Banco Ciudad entre 1998 y 2000, y en ese año pasé a ser presidente del mismo, hasta 2003. Como te imaginarás, no fue fácil manejar el Banco en plena crisis de 2001. Pero fuimos los primeros que devolvimos los depósitos, empezando por los ahorristas pequeños, porque nunca dejamos de pensar en nuestros clientes principalmente como personas y ciudadanos. Siempre priorizamos el pago a los jubilados, les abrimos cuentas para que no tuvieran que hacer esas tediosas filas cuando iban a cobrar, y no ejecutamos ni un solo crédito personal ni hipotecario. Cuando me fui del Banco en 2003, lo dejé totalmente normalizado y sin deuda con el exterior.

 

Luego fui ministro de Infraestructura y Planeamiento de la Ciudad, en el segundo gobierno de Aníbal Ibarra. De esa gestión, te puedo contar que comenzamos las obras para evitar que se desborden los arroyos Maldonado y Vega, se empezó a trabajar en el proyecto de Anillo Vial para circunvalar la Ciudad de Buenos Aires, con el objetivo de aminorar el ingreso de tránsito pesado, hicimos la peatonalización del macrocentro, iniciamos la construcción de la línea H y la extensión de la línea A del subte y construimos la extensión de la línea B hasta Parque Chas y su prolongación hasta Villa Urquiza. Además, hicimos 7 kilómetros de la Autopista 27 de febrero y comenzamos con la salida de la Autopista Illia para la provincia de Buenos Aires. También realizamos el ensanchamiento de las veredas de Corrientes y Reconquista, el Pasaje Discépolo, toda la puesta en valor de la Av. De mayo y Lavalle y las plazas de la 9 de Julio, entre otras obras.

 

En 2006 fui vicepresidente del Banco Nación, hasta 2009. En ese período, fui además integrante del Consejo de Administración de la Fundación Centro de Economía y Finanzas para el Desarrollo de la Argentina (CEFID-AR), Director del Banco Latinoamericano de Exportaciones (BLADEX) y presidente de Nación Fideicomisos S.A. En este último caso, gracias al gran aporte de sus cuadros técnicos, la Empresa se erigió en una importante herramienta en la canalización de la Inversión Pública Nacional y en la concreción de las Políticas de Infraestructura Nacional, todo esto en un marco de profunda crisis recesiva a nivel mundial, donde era necesario intervenir en el sostenimiento de los niveles de actividad y empleo.

 

Por otra parte, desde 2006 hasta fines de 2011 también fui designado representante por nuestro país en el Grupo de Trabajo sobre Integración Financiera de la UNASUR (GTIF), que tenía por objetivo elaborar el documento fundacional del Consejo Suramericano de Economía y Finanzas de dicho organismo. Esto representó para mí una tarea de gran responsabilidad, puesto que la Argentina poseía la Presidencia de este Grupo.

 

Este tipo de ámbitos habían cobrado especial relevancia ante la incertidumbre sobre el rumbo que podía llegar a adoptar el Sistema Monetario Internacional en aquellos años, a lo que se sumaban las presiones que se instalaron en los países desarrollados para cerrar sus déficits y transmitirnos sus crisis. Ante ese escenario, los suramericanos habíamos replanteado nuestra posición para no aparecer como un actor pasivo ante situaciones que no nos favorecieran. Así, trabajamos en aspectos tendientes a configurar una arquitectura financiera para la región que consolide la solvencia externa y la autonomice de la volatilidad de los mercados internacionales.

 

El viernes 12 de agosto de 2011, luego de cinco años de trabajo, el Grupo elevó a los ministros y presidentes de bancos centrales de los doce países que conforman la UNASUR el documento mediante el cual se oficializó la constitución del Consejo Suramericano.

 

Siguiendo con mi itinerario profesional, cuando en 2009 Amado Boudou fue designado como ministro de Economía, me convocó para que lo acompañe como su viceministro, ocupando la Secretaría de Política Económica. Asumimos en el momento en que la crisis internacional golpeaba más fuerte. Pero pudimos salir indemnes de la misma porque en lugar del ajuste elegimos políticas en favor de nuestro pueblo y del mercado interno, lo que nos permitió dejar una situación económica muy estable.

 

Por otra parte, desde 2010 soy presidente del Partido de la Victoria de la Ciudad de Buenos Aires, el partido que supo fundar Néstor Kirchner para encarar la campaña presidencial que finalmente lo catapultó hacia la Presidencia de la Nación en 2003. Para mí representa un enorme honor poder desempeñar ese cargo y desde hace seis años lo hago con mucho placer y convencimiento.

 

Además, desde 2012 soy director del Observatorio de Coyuntura Económica de la Universidad Nacional de Tres de Febrero (UNTreF). Desde el mismo, tenemos como objetivo aportar pensamientos e ideas que permitan comprender y evaluar el desenvolvimiento de la economía nacional, a través de una interpretación de las decisiones de política económica y de las mediciones de los resultados de las mismas en el corto plazo, sin perder la mirada prospectiva.

 

En ese sentido, cada cuatrimestre publicamos un informe coyuntural, en el cual analizamos la situación económica y las perspectivas de la misma; el modo en que se desarrolla el sector externo; el desenvolvimiento de la Actividad Nacional; la situación de los mercados monetario y financiero; y la situación fiscal, entre otros aspectos.

 

Me acompaña en este emprendimiento el licenciado Antonio Mezmezián, quien fuera subsecretario de Programación Económica durante mi gestión al frente de la Secretaría de Política Económica del Ministerio de Economía y Finanzas Públicas de la Nación y que se desempeña actualmente como subdirector del Observatorio.

 

Para finalizar con mi trayectoria, te cuento que además integré el Directorio de la Corporación Andina de Fomento (CAF) hasta fines de 2011 y que entre 2011 y 2015 fui diputado nacional por la Ciudad Buenos Aires y presidí la Comisión de Presupuesto y Hacienda de la Cámara baja.

 

Desde ya, fue para mí un orgullo estar al frente de esa Comisión, porque desde 2003 hasta 2015, cada Presupuesto que el Gobierno envió al Congreso estuvo signado por una política fiscal que se evidenció como sumamente exitosa a lo largo de todos esos años, particularmente a partir de la crisis 2008/2009, como forma de recuperación vigorosa de la economía.

 

Se trató de una política fiscal expansiva y sustentable, en la que la inversión pública operaba como un factor de sostenimiento de la demanda interna, con progresividad tanto en la recaudación como en la asignación del gasto. Además, el país tuvo durante gran parte de esos años superávit fiscal, lo que, junto con el superávit comercial le dio a la Argentina solvencia y autonomía frente a la volatilidad de los mercados internacionales, permitiendo así que la política económica fuera decidida por el Gobierno nacional en forma autónoma.

 

Obviamente, todo esto es importante porque se pudo traducir en un mejor nivel de vida y una mayor felicidad para nuestro pueblo, que es el objetivo que desde el Frente Para la Victoria tenemos como fuerza política.

 

Como viste, trabajé tanto en la Ciudad (Banco Ciudad y Ministerio de Infraestructura y Planeamiento) como en La Nación (Banco Nación y Ministerio de Economía). Cuando ingresé a la Cámara de Diputados, me propuse aplicar en beneficio de los vecinos de Buenos Aires todo lo que aprendí en ambas jurisdicciones a lo largo de mi carrera.

 

Los resultados deberán ser evaluados por ustedes, los votantes. En lo que a mí respecta, les aseguro que es lo que hice permanentemente desde el 10 de diciembre de 2011 hasta el 9 de diciembre de 2015, con todo el esfuerzo y la capacidad de trabajo de que dispongo.

 

Cuando venció mi banca, fui convocado por la intendenta de La Matanza Verónica Magario para acompañarla en su gestión como secretario de Economía y Hacienda. Es un enorme orgullo para mí desempeñar un cargo tan significativo, en el municipio más grande del país y el más importante de la provincia de Buenos Aires. Desde ahí, día a día trabajamos por el bienestar de todos los matanceros y todas las matanceras, priorizando siempre su felicidad y su beneficio al momento de tomar cualquier decisión de política pública.

 

Además, junto al presidente del Partido Justicialista bonaerense, Fernando Espinoza, trabajamos denodadamente por la recuperación de la provincia para el proyecto nacional/popular.

 

Volviendo a mi relación con Buenos Aires, soy un enamorado de ella. La recorro todos los días. La camino, la vivo, la siento, la disfruto. Me gustan las ciudades que se pueden transitar caminando. Y Buenos aires es así, para encontrarse, con mucho espacio público y con mucha oferta cultural. Es una ciudad muy amigable. Me encanta correr por Palermo, la calle Corrientes, recorrer sus librerías y sentarme en las pizzerías o tomarme un café. Me sigue deslumbrando la riqueza cultural que hay en la arquitectura. Soy un apasionado del río.

 

¿Qué más puedo contarte? Me gusta mucho el deporte, desde chico. Amo nadar y correr, soy un fanático del fútbol y apasionado hincha de River. Aunque debí conformarme con mirarlo, porque jugando soy un desastre.

 

También te puedo decir que desde hace más de veinte años comparto mi vida con Claudia, una gran compañera y persona que ha transitado junto a mí todo el camino previamente descripto. Tengo tres hijos, de los que me siento orgulloso: Agustín, doctor en biofísica, docente e investigador; Alan, arquitecto y músico por deseo; y finalmente Lucia Eva, de 16 años, que está cursando cuarto año en el Colegio Nacional de Buenos Aires.

 

Esa es, a grandes rasgos, mi vida.

 

Actualmente, divido mi tiempo entre La Matanza y la Ciudad de Buenos Aires, trabajando incansablemente con el objetivo de ofrecer una alternativa política a los argentinos (especialmente a los bonaerenses y a los porteños) que nos permita salir del modelo de entrega y empobrecimiento de las mayorías populares y de las clases medias urbanas que hoy estamos sufriendo. 

 

Ese es el desafío tanto para 2017 como para 2019.

 

¡No tengo dudas de que estaremos a la altura del mismo!